El dispositivo del coche que nos puede salvar de un desagradable final, el airbag, es fundamental. ¿Conoces su funcionamiento? Te explicamos todo lo que debes saber al respecto para preservar tu mayor seguridad vial.

La bolsa de aire, conocida en inglés como airbag o con las siglas SRS (Suplementary Restraint System, es decir, Sistema de Seguridad Suplementario) es un elemento de seguridad pasiva hoy en día indispensable para salvar vidas. Su uso comenzó a extenderse cuando lo patentó Mercedes-Benz en 1971, aunque en 1953 ya existía.

Qué es el airbag y por qué es tan importante

Los airbags están fabricados con un material muy ligero y resistente, como el nylon o el poliuretano.  Son una especie de almohada hinchable que se encuentra plegada y que salta instantáneamente en el momento en el que vehículo detecta una colisión.

Las muertes de accidente de tráfico se han reducido considerablemente desde la aparición de este elemento de seguridad, puesto que evitan hasta en un 30% el riesgo de fallecimiento. Actualmente todos los vehículos llevan incorporado el airbag con la finalidad de amortiguar el impacto en caso de accidente, evitando la colisión de los pasajeros con lo que tengan delante (volante, parabrisas, panel de instrumentos o el respaldo de los asientos delanteros). Sobre todo, el airbag sirve para proteger la cabeza y el tórax.

Por tanto, la importancia de los airbags se equipara a la de los cinturones de seguridad. De hecho, se instala como complemento de los cinturones de seguridad y de los sistemas de retención para que, en conjunto, cumplan la misma misión: que los pasajeros sufran el menor daño posible frente a un siniestro.

En general, el airbag sirve para:

  • Frenar el movimiento de los pasajeros que se desprenden bruscamente hacia adelante o reciben una colisión lateral. El airbag absorve parte de la energía que desencadenan los cuerpos como consecuencia del siniestro.
  • Evitar el impacto de los pasajeros (y, por ende, el daño) contra los elementos más duros del interior del coche.
  • Disminuir el riesgo de lesiones cervicales.
  • Reducir el riesgo de heridas que pueden provocar la rotura de cristales del parabrisas y/o ventanas del vehículo.

Los airbags suelen estar incorporados en los asientos delanteros y traseros, en el interior del volante y en el panel de instrumentos, aunque en los de alta gama también van en los laterales y en el techo del vehículo.

¿Cómo funciona el airbag?

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Su funcionamiento se debe a un detector de impactos, ubicado en la carrocería frontal del vehículo, con sensores de desaceleración longitudinal y continua que se activan a través de un impulso eléctrico. El airbag se forma en su totalidad en apenas 20 centésimas de segundo, impulsando su fuerza a una velocidad de 300 km/h aproximadamente. Esa fuerza de la que hablamos se traduce en una presión de 2.500 libras para inyectar el interior del airbag de un gas compuesto de nitrógeno y dióxido de carbono, el cual alcanza un volumen de entre cuarenta y ochenta litros.

Cuando las pasajeros salen despedidos hacia adelante por el impacto de un fuerte choque, sus cuerpos serán frenados por el airbag, que a su vez va controlando la salida del gas por unos orificios de la parte posterior de la bolsa. Es decir, una vez haberse inflado en su totalidad y cumplido su misión, el airbag se desinfla para facilitar que los usuarios puedan recuperar la movilidad.