En la conducción, con sólo distraerse unos segundos, las consecuencias pueden desastrosas. Y es que cualquier decisión negativa que tomamos conduciendo puede tener repercusiones lamentables para el resto de nuestras vidas.

Es probable que, alguna vez, caminando, hayas tropezado o resbalado por ir mirando el móvil. Pues piensa en la misma situación dentro de un coche, con las ventanillas subidas y la música alta y que, a su vez, llega un WhatsApp, ¿Cuántas personas, sobre todo jóvenes se resisten a no coger el móvil hasta encontrarse parados? La respuesta es casi ninguno o incluso ninguno.

El peligro de usar el móvil en la conducción

Pues bien, el momento en que decidimos contestar o llamar y vamos a por el móvil, es el más peligroso de todos. Se estima que la actividad cerebral centrada en la conducción se reduce un 35% cuando utilizamos el móvil, y no nos podemos permitir el lujo de no estar al 100% centrados en la conducción. Y ya no solamente por las consecuencias obvias, como son los accidentes, sino también porque afecta a la fluidez del tráfico, puesto que tardamos más en reaccionar, lo que hace ralentizar la marcha.

Es tan peligrosa la combinación del teléfono móvil y la conducción que la Dirección General de Tráfico, desde el uso masivo de este dispositivo en la sociedad, ha hecho mucho hincapié en su peligrosidad transportándolo a una multa de 200€ y la retirada de tres puntos del carnet por su incumplimiento.

Además de las sanciones, la Dirección General de Tráfico lleva a cabo campañas de concienciación, puesto que parece que la gente no está mentalizada aún de las posibles consecuencias. Y es que, el teléfono móvil se ha convertido en la principal causa de distracción al volante. De hecho, al año se producen quinientas muertes por distracciones, siendo, según una encuesta del RACC, casi el 30% a causa de la utilización del móvil.

Concretamente, si vamos a 120 km/h y marcamos un número de teléfono, recorremos una distancia de 430 metros sin tener los ojos fijos en la carretera, lo que equivale a cuatro campos de fútbol. Si se trata de un mensaje, la distancia equivale a 6 campos de fútbol. Y no solamente se trata de distracción visual, sino que además ponemos en acción la distracción cognitiva y la distracción manual. La primera porque la mente está pensando en qué poner y cómo ponerlo, y la segunda porque la mano coge el móvil y estás pulsando sobre la pantalla. Se trata de tres distracciones que multiplican por 23 la posibilidad de accidente.

Así que, ya lo sabes, piénsalo dos veces antes de coger tu teléfono móvil en plena conducción. Por tu seguridad y la de los demás siempre debes esperarte a estar estacionado para utilizar el móvil. Un mensaje puede esperar.